El diseño de D. se concibe como un equilibrio entre escala, dinamismo y experiencia espacial. A través de elementos que dialogan con las dimensiones del lugar, se logra reducir la percepción de escala sin perder la contundencia del espacio original, generando una atmósfera cercana y envolvente.
La repetición de piezas modulares introduce ritmo y volumen, construyendo un lenguaje visual coherente que acompaña el recorrido del usuario. En el corazón del espacio, el mobiliario central se convierte en protagonista mediante un cuidado juego de iluminación, que no solo resalta su presencia, sino que también aporta profundidad y carácter al ambiente.
Las estructuras destinadas a las zonas de juego se plantean desde la ligereza, favoreciendo la fluidez visual y el movimiento, mientras que los materiales existentes se integran y potencian. Las texturas originales —bloques vistos, columnas de concreto y techo— se refuerzan como parte esencial de la identidad del proyecto, aportando autenticidad y una estética honesta y contemporánea.

